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Edison Quintero, el artista del Kung Fu.

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Manoteo va, manoteo viene. Patada alta, esquiva y contraataca. Mirada fija al contrincante, respiración fatigosa y un corazón palpitando más rápido de lo acostumbrado. Ese es la escena que más disfruta vivir Edison Quintero, una y otra vez. Un habitante de El Carmen de Viboral y, uno de los ocho hijos de Blanca Nohemí Giraldo, madre emprendedora y repleta de amor por sus hijos. Cariño que ha demostrado durante años, cuidando y apoyando a cada uno de ellos, pese a su estado de salud. Edison Quintero tiene 32 años de edad, de los cuales ha invertido 17 a la práctica de Wushu o, como se le denomina comúnmente: Kung Fu. Este carmelitano, indica que inició en el Kung Fu porque lo considera un deporte completo en artes marciales mixtas, apreciándolo como un estilo de vida; sin embargo, añade que lo hizo también por el interés a aprender defensa personal, gimnasia artística marcial y combate cuerpo a cuerpo. Vive con su madre, su hermana y su mascota, una perra que llama Paky, a...

Siempre le pertenecerá, aunque ya no esté junto a él.

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Quizá un adiós no sea fácil. Bueno, me atrevo a decir que con seguridad nunca lo será.  Despedir a quien se ama ha sido una tortura que tal vez muchos hemos vivido. No ha sido sencillo decir adiós y, mucho menos, si ese alguien se lleva un pedazo de nuestro corazón.  Por supuesto que la vida sigue y el tiempo traerá la calma; sin embargo, hay quienes esa calma la encontraban en quien se fue.  Cuesta mucho dejar atrás algo que nos llenó de alegría. Cuesta cambiar las rutinas y las compañías. Cuesta despertar y no verle más. Cuesta no volver a escuchar los susurros de su amor. Cuesta mucho, pero es inevitable... Es otra realidad, claro que lo es. Un adiós nos deja ciegos y vacíos, no cabe duda de eso.  No diré que deseo una eternidad para todos, porque eso sería ilusorio. Al menos, por hoy, desearé que las despedidas no sean tan trágicas, que todo el que se vaya nos deje un bonito recuerdo y, cuando lo hagan para siempre, prometa antes de irse que se...

Pedales que abren caminos.

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No se extrañen si cada mañana escuchan el sonido de un par de llantas sobre el pavimento. Debe ser ella, seguramente. Sí, Daniela Atehortúa Hoyos, la famosa ciclista carmelitana.   Despertar temprano no es fácil y mucho menos para pedalear durante horas. Así inicia el día de esta joven, con un entrenamiento de más de dos horas desde las siete de la mañana. Al culminar, llega a su casa, descansa, almuerza y se dedica a ella, su familia, novio, amigos o, como me lo contó Daniela, a “estar en el celular y revisar las redes sociales”.   El tiempo libre le gusta dedicarlo a compartir con sus seres queridos, pero también, a dormir. Ama dormir, y es que ¿quién no ama hacerlo?  Esta carmelitana, en definitiva, nos demuestra el poder femenino en el ciclismo; sin embargo, no siempre montó la bicicleta, pues años atrás solía patinar, siendo también una de las mejores. ...

Sírvanse uno y disfrútense el Víboral Rock.

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Han pasado algunos días, ya lo sé; pero no podía quedarme sin contarles lo que me pasó ese fin de semana, en serio que no podía, ni debía.  Yo pretendía que ese sábado iba a ser uno más, de esos que suelo iniciar labores a las 9 de la mañana y terminarlas un poco después del medio día; sin embargo, ese día no fue así, el trabajo aumentó, muchísimo.   No crean que está mal, amo mi trabajo y, sobre todo, el de ese día. Llegué a la oficina puntual, como suelo hacerlo (o bueno, un poquitico tarde). Me senté en mi escritorio e inicié con los pendientes. Resulta que ese fin de semana estaba dedicado al festival Víboral Rock 2018, que se viene celebrando hace muchísimos años en El Carmen de Viboral. Entonces, como mi trabajo es de sucesos inesperados, me vi en la tarea de salir y entrevistar a ciertos artistas. Pero esperen, no a cualquier artista, el día inició con una conversación, que terminó en entrevista, con la agrupación Aterciopelados. Sí, los mismos, Andrea y Héct...

Correa, la joven que nació para patear el balón.

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No sé con exactitud cómo describir el sonido de un balón en el arco; sin embargo, estoy bastante seguro de lo que a ella le gusta escuchar: una tribuna gritando a todo pulmón “¡GOOOOOL!” Sí, indudablemente eso es lo que a esta futbolista le fascina generar cada vez que enreda a su contrincante y marca un punto más a favor. El número 7 para los árbitros, Correa para sus compañeras y Daniela para su madre, quien desde lo lejos visiona a su hija como la mejor y la predilecta para sellar la victoria. Ella, junto a su hijo menor y el resto de su familia, apoyan de corazón a esta deportista. Un vínculo tan fuerte que logran contagiarlo al resto de la hinchada. Mamá, hermano, hermana y padrastro son los encargados de darle la motivación a Daniela cada mañana. Se levanta de su cama con la voluntad de ser la mejor, entrena lunes, martes y miércoles con el equipo de su municipio y, el resto de días prepara su propia rutina, con el fin de fortalecer piernas, abdomen y brazos. Se cui...

Lucha constante entre la vanidad y la realidad: La mujer que buscó en el espejo

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Él, ahora ella, busca en un espejo la belleza que desea. Se mira y contempla mientras visiona muchos cambios para su vida, en especial para su cuerpo. Acudí a la casa de juventud del municipio, sabía que allí encontraría alguna forma de comunicarme con él, al menos una dirección, un numero o información que me pudiese servir. Camilo, director de la oficina de juventud, en una hoja me escribió el nombre de Sergio López y continúo a este, su número. Le llamé para concretar una cita, acordamos hora y lugar, fue sencillo. Cuando llegué, de entrada, me encontré con un spa  en la dirección que me había brindado Sergio. Me recibió un señor, se me presentó como Oscar, pero no era a él a quien yo buscaba. Seguí hasta el fondo de aquel lugar, me encontré con Sergio, le saludé y antes que pudiese decir algo más, este joven, con tono rígido, me pide que le llame Camila, pues ya había dejado a Sergio en un pasado y ahora era ella, una mujer o, al menos así se sentía. Me invitó...

Historias que muchos escuchan, pocos creen y casi nadie vive: Lo que nunca fue

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Una historia como de novela, según ella. Tiene  41 años de edad, baja estatura, color de piel blanca y una que otra arruga marcando su rostro. Su cabello recogido por una moña, ojos marrones y en sus labios carga un color a rosa que le resalta su humilde y esforzada sonrisa. Ella es Gloria Cardona, madre de cinco hijos, cabeza de hogar y trágicamente esposa de Juan de Jesús Rùiz, al que ahora no quisiera ver ni en pintura. Siempre fue de El Carmen de Viboral, vivió en el campo, en fincas humildes y de procedencia familiar ubicadas en la vereda La Chapa. Gloria dice que su vida siempre fue un tormento, una agonía. Se casó a los 14 años de edad buscando un apoyo y salida a sus miedos; pues ella en su infancia le temía a la oscuridad, al maltrato de su madre y al rechazo de sus hermanas. Decidió entonces conciliar matrimonio con Juan de Jesús, agricultor, quien era el supuesto ángel que le apareció en su existir. El seudónimo de ángel fue arrancado del corazón de esta mujer c...