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Nos perdimos

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Volví a escribirte, aunque no te lo dije. Escribí para mí, pensando en ti. Mis letras ya no tienen tanta nostalgia y la vida empieza poco a poco a florecer. Los domingos ya no son tan bohemios y mi gata ha sustituido tu compañía. No está mal, lo imaginaba peor. De verdad, estoy bien aunque no te interese saberlo. Mi helado favorito dejó de serlo desde aquella última vez en el parque. Ya no bailo con la misma canción. Ya no sonrío con los mismos chistes. He cambiado, me has cambiado con tu ausencia. Mi mamá dice que estoy mejor que nunca, y yo le creo. Quizá somos la muestra viviente de amores que siempre estarán y nunca podrán ser. Qué bien se te dio eso de enseñarme que el amor es libertad al dejarme ir. O irte, sin más ni qué. No sé al fin si te fuiste o me fui…  pero me gustaría pensar que nos fuimos, nos dejamos ir. Perdí la tranquilidad de tu mirada y perdiste la alegría de mi sonrisa. Nos perdimos. Nos malgastamos intentando encajar el uno en el otro. Nos disipamos con b...

Mi mentira favorita

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Decir “te quiero” es hartísimo: tiene uno que poner cara de bobo, sumado al tono adecuado para hacerlo un tanto creíble. Como en las películas. Claro que en las películas no se oye mal: “I love you” No debí decirle te quiero. Ojalá la tierra abriera un hueco y me tragara… No, eso no sería bueno: si yo desaparezco hoy, mañana estaría pensando que me morí queriéndole y se pondría muy triste, y todo… O quien sabe. Pero si me quisiera de verdad, si se pondría triste, como cuando alguien pierde algo importante. Aunque nadie tiene porque querer a quien no lo quiere a uno. Ahora me llamará para decirme “te quiero” y yo le sonreiré para mentirle lo mismo. Como cambia todo ¿No? Un día escribí en un cuaderno que tenía como diario: “11:25 p.m., me llamó a decirme que también me quiere” y ahora… ahora solo busco no mentirle tanto, huyéndole. Aunque no lo suficiente. Es que no sé si aún le quiera. Quizá estoy acostumbrado a decirlo y es más uno de nuestros protocolos, no más… o quizá si...

Morir y reinventarse.

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Hay que renunciar a los trabajos y a las relaciones de pareja que no nos hacen felices. No hay que tratar de sostener un estatus que no podemos soportar. No debemos tener miedo a la pobreza o a la necesidad, muchos de nuestros padres y abuelos pasaron guerras y fueron personas muy dignas. Eso no es vergonzoso.   Lo que en realidad sí es vergonzoso es tener mucho dinero y ser un estúpido. Lo fundamental no es el dinero ni el estatus, lo fundamental es preguntarse cuál es el sentido profundo de tu existencia. Puede ser el deporte, la creación, la música, el trabajo social. Algún día vamos a salir de un consultorio con la noticia de que nos quedan 3 meses de vida, por ejemplo, ¿y de qué nos agarramos? ¿de la fama y el prestigio? ¿del dinero y las propiedades? ¿De que te sirve tu ego ahí? ¡Absolutamente de nada!, todo se pone en su justo lugar y se queda el profundo sentido de la vida. Sí, el sentido de la vida, aunque   la gastemos de tanto usarla, aunque haya momentos ...

Otra dosis de amor.

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¿Cómo transformas? ¿Cómo te transformas? ¿Qué tipo de relaciones llevas en tu vida?  Todo, absolutamente todo viene del AMOR PROPIO.  No se trata de mirar solo al espejo y decir 'WOW, QUÉ BIEN ME VEO', sino también HONRARTE y RESPETARTE, tanto que sabrás elegir dónde quedarte y dónde no.  Amarse a sí mismo es tener la conciencia para saber que nuestro éxito y felicidad solo dependerá de nosotros, de lo que elijamos para nuestras vidas.  Aprendamos a no juzgarnos por lo que no hemos elegido, ni permitir que nos haga sentir bien o mal. Aprendamos a no esperar que alguien nos elija, mas bien creamos en nosotros mismos aún cuando el mundo entero no lo haga. Aprendamos a cultivar la diferencia y a tratarnos como un exclusivo artículo de lujo. Aprendamos a estimular nuestro camino y trabajar en lo que amamos. Aprendamos a reconocer lo que nos importa de verdad y a abandonar el ego.  Aprendamos a amarnos, porque cuando lo hacemos cultivamos un po...

Heterofóbia.

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¡Estoy cansado! Estoy mamado de vivir en este mundo antinatural, repulsivo, obsceno y, como dice mi mamá: una abominación para Dios. Desde el colegio los veía como se tomaban de las manos y, lo peor, ni se inmutaban por ocultarlo a los maestros. A pesar de la fuerte discriminación, esas parejas heterosexuales seguían decidiendo sobre su propia forma de familia, tratando de no esconder más su amor y contarlo al mundo; sin embargo, sus seres queridos pretendían alejarlos, como si tuviesen alguna enfermedad contagiosa de alto riesgo para los niños. Es que díganme ¿A quién le cabe en la cabeza que ver una mujer con un hombre es normal? ¡Por Dios! Eso merece el infierno, seguro allá irán a parar, no lo dudo. Muchos dicen que los heterosexuales no deberían tener hijos, porque su estilo de vida pervierte la mente de los pequeños y porque que los niños se convertirán en adultos ‘torcidos’ como ellos y, por supuesto, estoy de acuerdo con ello. Es que cada vez que una pa...

Salir del clóset

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Del clóset no se sale una vez en la vida y, en muchos casos, el resultado no es el esperado. Salir del clóset es un momento vital para todos los LGBTI, pero la sociedad suele carecer de empatía, por no decir que es violenta.  Salir del clóset es un derecho, una posibilidad y, paradójicamente, se ignora que se sale del clóset a diario, en situaciones cotidianas y con resultados no siempre satisfactorios. Se sale del clóset cuando en una fiesta percibimos que no habrá un ambiente seguro para una persona LGBTI y preferimos no invitarla. Se sale del clóset cuando llegamos a un nuevo trabajo y la historia se repite: los rumores, las miradas y las preguntas incomodas.  Se sale del clóset cada vez que en la calle se pretende un beso, una mirada fija o un abrazo, y antes se debe evaluar el entorno para mirar si es seguro o no. Se sale del clóset cuando en el caso de los hombres se les pregunta si tienen novia. Cuestionamient...

Polaridad del ser

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Si eres hombre, también mujer, y estás leyendo esto, comienza dejando espacio a la vulnerabilidad y suelta la necesidad de ser fuerte. Una vez ahí te encontrarás con un sinfín de emociones difíciles de gestionar, pero el amor hacia ti mismo y concederte el permiso de ser quien eres, es siempre la respuesta.  Pasa que la vida y la naturaleza tienen sus contrastes y polos y esto no quiere decir que uno sea mejor que otro. La dualidad forma parte de nuestro mundo, de la realidad que percibimos a través de los sentidos. El bien y el mal, la luz y la oscuridad, sí y no, frío y caliente, alma y cuerpo, materia y energía… Necesitamos de uno para reconocer el otro. Así mismo ocurre con los principios femenino y masculino, ninguno es mejor o peor que otro, si rechazamos a uno rechazamos también al otro. El lado femenino de cualquier hombre es tan natural como el lado masculino en cualquier mujer. Somos seres duales, válidos por igual para ser felices con todas las herramient...