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Morir y reinventarse.

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Hay que renunciar a los trabajos y a las relaciones de pareja que no nos hacen felices. No hay que tratar de sostener un estatus que no podemos soportar. No debemos tener miedo a la pobreza o a la necesidad, muchos de nuestros padres y abuelos pasaron guerras y fueron personas muy dignas. Eso no es vergonzoso.   Lo que en realidad sí es vergonzoso es tener mucho dinero y ser un estúpido. Lo fundamental no es el dinero ni el estatus, lo fundamental es preguntarse cuál es el sentido profundo de tu existencia. Puede ser el deporte, la creación, la música, el trabajo social. Algún día vamos a salir de un consultorio con la noticia de que nos quedan 3 meses de vida, por ejemplo, ¿y de qué nos agarramos? ¿de la fama y el prestigio? ¿del dinero y las propiedades? ¿De que te sirve tu ego ahí? ¡Absolutamente de nada!, todo se pone en su justo lugar y se queda el profundo sentido de la vida. Sí, el sentido de la vida, aunque   la gastemos de tanto usarla, aunque haya momentos ...

Otra dosis de amor.

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¿Cómo transformas? ¿Cómo te transformas? ¿Qué tipo de relaciones llevas en tu vida?  Todo, absolutamente todo viene del AMOR PROPIO.  No se trata de mirar solo al espejo y decir 'WOW, QUÉ BIEN ME VEO', sino también HONRARTE y RESPETARTE, tanto que sabrás elegir dónde quedarte y dónde no.  Amarse a sí mismo es tener la conciencia para saber que nuestro éxito y felicidad solo dependerá de nosotros, de lo que elijamos para nuestras vidas.  Aprendamos a no juzgarnos por lo que no hemos elegido, ni permitir que nos haga sentir bien o mal. Aprendamos a no esperar que alguien nos elija, mas bien creamos en nosotros mismos aún cuando el mundo entero no lo haga. Aprendamos a cultivar la diferencia y a tratarnos como un exclusivo artículo de lujo. Aprendamos a estimular nuestro camino y trabajar en lo que amamos. Aprendamos a reconocer lo que nos importa de verdad y a abandonar el ego.  Aprendamos a amarnos, porque cuando lo hacemos cultivamos un po...

Heterofóbia.

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¡Estoy cansado! Estoy mamado de vivir en este mundo antinatural, repulsivo, obsceno y, como dice mi mamá: una abominación para Dios. Desde el colegio los veía como se tomaban de las manos y, lo peor, ni se inmutaban por ocultarlo a los maestros. A pesar de la fuerte discriminación, esas parejas heterosexuales seguían decidiendo sobre su propia forma de familia, tratando de no esconder más su amor y contarlo al mundo; sin embargo, sus seres queridos pretendían alejarlos, como si tuviesen alguna enfermedad contagiosa de alto riesgo para los niños. Es que díganme ¿A quién le cabe en la cabeza que ver una mujer con un hombre es normal? ¡Por Dios! Eso merece el infierno, seguro allá irán a parar, no lo dudo. Muchos dicen que los heterosexuales no deberían tener hijos, porque su estilo de vida pervierte la mente de los pequeños y porque que los niños se convertirán en adultos ‘torcidos’ como ellos y, por supuesto, estoy de acuerdo con ello. Es que cada vez que una pa...

Salir del clóset

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Del clóset no se sale una vez en la vida y, en muchos casos, el resultado no es el esperado. Salir del clóset es un momento vital para todos los LGBTI, pero la sociedad suele carecer de empatía, por no decir que es violenta.  Salir del clóset es un derecho, una posibilidad y, paradójicamente, se ignora que se sale del clóset a diario, en situaciones cotidianas y con resultados no siempre satisfactorios. Se sale del clóset cuando en una fiesta percibimos que no habrá un ambiente seguro para una persona LGBTI y preferimos no invitarla. Se sale del clóset cuando llegamos a un nuevo trabajo y la historia se repite: los rumores, las miradas y las preguntas incomodas.  Se sale del clóset cada vez que en la calle se pretende un beso, una mirada fija o un abrazo, y antes se debe evaluar el entorno para mirar si es seguro o no. Se sale del clóset cuando en el caso de los hombres se les pregunta si tienen novia. Cuestionamient...

Polaridad del ser

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Si eres hombre, también mujer, y estás leyendo esto, comienza dejando espacio a la vulnerabilidad y suelta la necesidad de ser fuerte. Una vez ahí te encontrarás con un sinfín de emociones difíciles de gestionar, pero el amor hacia ti mismo y concederte el permiso de ser quien eres, es siempre la respuesta.  Pasa que la vida y la naturaleza tienen sus contrastes y polos y esto no quiere decir que uno sea mejor que otro. La dualidad forma parte de nuestro mundo, de la realidad que percibimos a través de los sentidos. El bien y el mal, la luz y la oscuridad, sí y no, frío y caliente, alma y cuerpo, materia y energía… Necesitamos de uno para reconocer el otro. Así mismo ocurre con los principios femenino y masculino, ninguno es mejor o peor que otro, si rechazamos a uno rechazamos también al otro. El lado femenino de cualquier hombre es tan natural como el lado masculino en cualquier mujer. Somos seres duales, válidos por igual para ser felices con todas las herramient...

¡Yo también jugué fútbol!

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Como todo niño indeciso me inscribí en muchos deportes, desde natación, patinaje, ajedrez y hasta fútbol, que fue en el que más tiempo duré. Debo aceptar que no me iba nada bien, mi   posición era defensa y, particularmente, me la pasaba jugando y haciendo dibujos en la arena. Claro, yo he tenido mis dotes artísticos, pero ¡Danilo ese no era el momento! ¡Tenías que defender! Sin embargo, daba mis “guayazos” a todo el que pretendiera meter el balón en el arco. Resulta que en el equipo había otro niño sin mucho talento o, como le decían en ese entonces, “marranito”. Me aliviaba saber que éramos dos y que yo no era el único que nunca metía un gol y, a veces, ni tocaba el balón; no obstante, un tiro de esquina cambió todo: La pelota le rebotó por accidente en la rodilla de mi compañero e hizo el gol ¿Cómo esto es posible? ¿Suerte de principiante? No lo sé, pero así sucedió. Salí del partido muy aburrido, cogí la bicicleta de mi papá y me les adelanté (ellos siempre iban a...

La Vega, un recóndito paraíso del Oriente Atioqueño.

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No hay salida o evento sin que yo no haga algún drama, eso es fijo; sin embargo, al parecer mis amigas han aprendido a hacerlos también. Antes de irnos, por mi retraso para llegar al punto de encuentro y no responder sus mensajes rápido, Alejandra me estaba haciendo un pequeño show dramático y, aunque no dio el nivel, logró su cometido.   Emprendimos nuestro rumbo pasado el mediodía, con un sol ardiente, música de cantina que prometía borrachera y, por supuesto, un poco de hidratación para nuestras gargantas sedientas. Por plena autopista Medellín – Bogotá y al final del paso por los municipios de Marinilla, Santuario y Cocorná, se encuentra la famosa entrada  al Alto de la Piñuela. Es una especie de vía para municipalidades como San Francisco y, obviamente, para nuestro destino: La Vega. Al llegar al Alto de la Piñuela empieza uno a sentir ese calorcito delicioso de los casi 26 grados centígrados  que hace añorar un poco de pla...